Charles Darwin… el científico que nos cambió para siempre

Nacido el 12 de febrero de 1809, Charles Darwin es, quizás, uno de los científicos de mayor renombre. Biólogo, naturalista, antropólogo, geólogo,… y, sobre todo, un explorador incansable, Darwin formuló la teoría de evolución de las especies y el principio de la selección natural de los mismos, sentando las bases de la biología y la genética. Sigue leyendo y descubre los datos más curiosos de la vida de este singular científico.

Desde niño Darwin se había interesado en los animales. Ya entonces los observaba, fascinado por la multitud de especies que veía a su alrededor, tratando de entender qué relaciones podía haber entre ellas. Así, Darwin pasaba su tiempo libre en el campo, cazando y coleccionando insectos y huevos de aves, que conservaba con gran cariño y esmero.


Cualquier otra persona hubiese truncado su pasión por estudiar y entender la naturaleza al suspender los estudios de medicina. Pero Darwin no se dio jamás por vencido. Tras inscribirse poco después en una diplomatura de grado medio en el Christ’s College de Cambridge, Charles Darwin se apasionó por la historia natural y, siguiendo las instrucciones y estímulo de su profesor de biología John Stevens Henslow, resolvió inscribirse como naturalista a bordo del HMS Beagle.


Viajar a bordo del Beagle le permitió a Darwin descubrir el mundo. Y sobre todo, descubrir las diferencias y similitudes entre las especies de animales que veía en cada lugar en los que desembarcaban a lo largo de los cinco años de travesía. Una vuelta al mundo, en la que Darwin trataba de responder a preguntas como:

  • ¿Por qué las tortugas de las islas Galápagos no se encuentran en ningún otro lugar del planeta?

  • ¿Qué tiene de especial Australia para que casi todos sus animales sean únicos y tan distintos a los del resto del mundo?

  • Y sobre todo, y más importante, ¿qué sucedería si llevase un animal “exótico” de los que se encontró en el viaje a otro lugar del mundo?

Los conocimientos adquiridos durante el viaje fueron la pieza clave que permitieron a Darwin desarrollar la teoría de la evolución de las especies. Una teoría que establecía de manera clara y contundente conceptos revolucionarios y altamente criticados por sus coetáneos como la “evolución” y la “selección natural”. Pues… a ojos de Darwin:


“Hay una lucha por la vida, que se repite frecuentemente, se sigue que todo ser, si varía, por débilmente que sea, de algún modo provechoso para él bajo las complejas y a veces variables condiciones de la vida, tendrá mayor probabilidad de sobrevivir y, de ser así, será naturalmente seleccionado. Según el poderoso principio de la herencia, toda variedad seleccionada tenderá a propagar su nueva y modificada forma.”

¿Somos realmente descendientes de algún otro animal? Los biólogos de la época se rechazaban a admitirlo. La publicación de “El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida” provocó uno de los mayores debates científicos y religiosos de la historia, cambiando de una vez y para siempre la idea preconcebida que tenemos de ser superiores al resto de animales.